En algún momento de nuestra vida es posible que enfrentemos periodos de alto estrés, angustia por algún problema, desánimo y por lo tanto sentirnos agobiados por el cúmulo de situaciones difíciles, que todos pasamos de alguna u otra manera en nuestra existencia diaria.
Estamos acostumbrados a guardar todos nuestros pesares en silencio y soledad. Difícilmente acudiremos a nuestros familiares y amigos buscando alguna ayuda o consejo dependiendo de la situación que estemos pasando, simplemente por el hecho de vernos vulnerables o débiles ante las personas que nos conocen.
Sin embargo esto tiene consecuencias y la principal es llenar nuestro ser de energía negativa acumulada, que tarde o temprano afectará de forma visible nuestra manera de vivir y trabajar.

Es imposible vivir feliz y trabajar a todo nuestro potencial, si nuestro estado de ánimo es de tristeza y enojo.
